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La
Puerta Espiritual
Nuestros
amigos
Potenti
©Alberto Galussi
¿Qué tiene éste? Ya van tres veces que pasa, nos
mira de reojo, espera; parece que quiere decir algo y no se anima.
A la cuarta vez, el joven se planta entre ellas y les dice en voz muy
alta: "Parece estúpido, pero sé que no lo es. Vengo
a entrevistarlas, soy un nuevo periodista del "Hogar Internacional
de la Naturaleza ".
Sólo respondió un silencio. El joven vuelve a repetir lo
mismo, pero más fuerte. Dos Calandrias paradas en el hilo telefónico
oyeron las palabras, y una le dijo a la otra: Las palmeras no hablan con
desconocidos, ¿cierto? Y volaron sonrientes.
Miren, dice el joven, por última vez: Vengo a entrevistarlas, soy
periodista del "Hogar Internacional de la Naturaleza". Potenti
me sugirió que venga.
¡Potenti! ... dijeron las cinco a la vez, ... ¡lo hubiera
dicho desde el principio! y siguió hablando la más alta:
... en vez de haber dado tantas vueltas y gritado como un desaforado,
ya pensábamos que era un hachero, o un ladrón, u otro degenerado.
¡Ah, nuestro amado Potenti! ¡Cuánta felicidad nos dio,
y aún nos da!. Él, ni cuando llovía dejaba de venir
el día que tenía que venir. ¡Ay sí! dijo la
mas gruesa, que placer recordarlo, él nos indicó ciertos
secretos de la vida. ¡Sin dudas le debemos tanto! Potenti, siempre
nos trajo alegrías, hacía sonar su cencerro, en tanto nos
acariciaba con su magnifica cola. Por suerte jamás nos meo, porque
otros caballos a veces nos mean. Caballos odiosos, dijo la mas bajita,
horribles meadas, pero por suerte ya hemos aprendido a defendernos. ¡Yo!
...se escuchó decir de la mediana, ... le dejo caer uno de mis
frutos mas pesados y san se acabó, se le corta el chorro, asquerosos.
Nosotras tan elegantes, con tales meadas en nuestra acera nadie nos mira.
Pero Potenti nunca lo hizo. ¡Es nuestro gran amigo! dijo la finita,
agregando: Observo, observo que ya nos bautizó: Alta, Gruesa, Bajita,
Mediana y Finita, no está tan mal, después de todo así
somos. Pero además, ¡somos encantadas!
Perdón, perdón dijo el periodista, ¿puedo decir algo?
Silencio rotundo, ninguna habló.
Bueno, parece que sí, mucho gusto mis queridas palmeras.
No tan querida, dijo Finita, no tanta confianza.
¿Puedo hablar?: Soy Fred y la Naturaleza me dio la posibilidad
de comunicarme con ciertos seres inferiores como ustedes; y les quiero
hacer una entrevista para publicarla en el periódico de nuestra
afamada asociación.
¡Ay! ¡Ay! mencionó Finita, que arrogante eres, vete,
vete, veteee!.
Tengamos paciencia, este "Conjunto de células semiorganizadas"
tiene necesidad de comunicarse con nosotras, démosle una oportunidad,
suplicó Gruesa. De algo tiene que vivir, dijo Bajita, dejándole
caer un coquito de entre sus hojas, que le pegó a Fred entre la
piernas.
¡Agresión, agresión! dijo Fred, eso es tarjeta amarilla
o expulsión.
¡Ay!, como era tu nombre Conjunto de células? dijo Alta
Fred, Fred, Fred. Memorícenlo, Palmas encantadas! (Lo dijo con
cierta reverencia y sin levantar la voz)
Ahora sí ... ¡vamos mejorando! dijo Finita.
¿Terminaron la presentación, ustedes dos? ...yo, Mediana,
según usted, le sugiero que empiece su trabajo. Le indico ciertas
reglas para la entrevista: Uno: toda pregunta trataremos de responderla.
Dos: toda respuesta no tendrá aclaraciones. Tres: la información
será transcripta tal cual lo decimos. Cuatro: la información
será usada con fines buenos para la Naturaleza, y agregó
Bajita, seis: que nos entreviste a todas.
¡Terminaron!... exclamó Fred, ....ya me había dicho
Potenti como eran ustedes. ¡Casi insoportables!
Si lo dijo Potenti, bienvenido sea, si lo dijo usted Conjunto de células
semiorganizadas, no nos interesa.
Palmas, palmas, aflojemos y escuchemos, veamos que pretende, este Fred.
¡Que bastante buen mozo es! dijo Gruesa con su voz grave.
El entrevistador soy yo... y por lo tanto, ... yo hago las preguntas y...
me ajustaré a sus reglas. Sino ya me dijo su idolatrado amigo que
no les sacaré ni una respuesta. ¡Y les aseguro que nos perderemos
todos de ser famosos!
¡Famosas!... digo famosos... dijo Finita, ... empiece por favor,
empiece, Palmas mías, silencio y respondan, y seremos famosas,
digo famosos.
Dale, dale, perdona mi coquito entre tus piernas y seamos amigas, digo
amigos.
Finita se desperezó, sacudió sus hojas, arrugó y
estiró su tronco dos veces, en tanto se le escuchó: Empiece
please, please.
Pobre Fred, que suplicio, esta entrevista
Gruesa, acomodó sus hojas y le invitó a sentarse debajo
de ellas. Venga acomódese, acá estará bien, el sol
no le hará poner colorada su piel indefensa a los rayos solares.
Rayos, que cada vez vienen mas fuertes gracias a sus otros Conjuntos de
células desorganizadas amigos, que andan desparramados por toda
la Tierra... ¡no sé si comprendió lo que dije!
Sí, sí, pobre Fred, aguante Fred, aguante..., dijo Finita,
...empiece, please, empiece. ¡Pero! ¿No nos sacaría
una foto primero?
Todas aprontaron las hojas, acomodaron sus frutos, se enderezaron y quedaron
listas, ni el viento las movía. El pobre Fred, apuntó con
su cámara y les sacó la primera foto.
¡No se olvidó del rollo no!..., asestó Gruesa, ...
no se asombre, no será el primero que nos apunta y le falla. Siempre
en el conjunto alguna célula falla.
Como la cámara era automática, se reveló al instante
y se las mostró a cada una. Quedaron maravilladas, y dijeron: Usted
se ganó nuestro aguante a usted. Potenti nunca nos sacó
una foto así. Va sumando puntos Fred, dele, dele, esperamos...
¡Puedo empezar! ...¡perdón puedo empezar! ¡Ay
Dios, dame paciencia!, escucharon decir a Fred.
Sí, sí, paciencia, ¡a nosotras también!, agregó
Mediana, empiece y ajústese a las normas ya mencionadas.
¡Vamos Fred, vamos! se decía él mismo. ¿Empiezo?
Siiiii, dijeron las cinco.
¿Gruesa, dime por qué ustedes no hacen preguntas?
No estamos habilitadas para hacerlo, solo nos limitamos a permanecer en
la Tierra, tratamos de adaptarnos ...
... y soportar lo que hacen ustedes desde que era así de bajita,
agregó Alta.
A ver Alta, parece que tú eres la mayor, dime ¿qué
pensás de nosotros los humanos?
En verdad, Alta no es la más indicada para contestar, dijo Finita,
a mí me encantan los humanos más si nos hacen famosas y
... nos extraen con una pala o nos cortan con una sierra! dijo Gruesa.
Calláte horrorosa Gruesa. Siempre recordándome ese espantoso
hecho. ¡Fue horrible! ... pobre Chueca, tan dulce y fue paleada
por este tonto Conjunto de células desorganizadas que pasa diariamente
y vive en la casa de ventanal celeste. Fue horrible desde ese entonces
todas crecemos derechitas, ni una mísera inclinación.
Sí, sí, como si él tuviera todas sus células
derechas, horrible Pelado. Yo, dijo Mediana, tres frutos le dejé
caer en su redonda cabeza y me miró con una cara que realmente
me asuste. Se dio cuenta de mi venganza.
Pobre Chueca, la sentimos tanto. Pero no importa, Chueca está en
un lugar donde los torcidos tienen espacio para crecer, permanecer y adaptarse.
Lo sabemos, de vez en cuando nos envía algún mensaje con
Potenti, fue él quien la trasladó... y nos alienta para
seguir viviendo acá.
El que se enojó fue el Negro de enfrente, pobre casi se infarta,
cuando vio a Chueca sacada de su agujero. Él la entregó
a Manuel, el cartonero, que la llevó a su casa lejos de aquí.
Pero nosotras mudas, ni una palabra le dijimos, estábamos aterrorizadas.
Además pobre Negro le daba a la botella y si nos escuchaba hablar,
tal vez hubiese enloquecido; finalmente un día vino la ambulancia
y nunca más lo vimos.
Recuerdo, dijo Gruesa, tenía un jardín estupendo, era el
mejor del barrio. Pero así fue.
¿Así fue qué? acotó Fred
Le dije: No aclaramos las respuestas
Bueno en otro orden de cosas, agregó Fred, mañana..
...Ya sé, ya me lo imaginaba, dijo Mediana
¿Qué, qué, pasa? indicó Bajita
Ay Bajita, él viene por el supuesto asesinato. Pero las palmeras
no sabemos nada, no vimos nada, a usted no lo conocemos, con usted nunca
hablamos, agrego Finita. Y quedó mirando el cielo.
¿Hasta cuándo callaremos? ...yo estoy Gruesa por guardar
ese secreto.
¡Perdón! ... estás gruesa por absorberte todos los
nutrientes que pasan por el suelo y por el aire y además, por dar
pocos frutos. Agregó Mediana.
¡Es verdad! dijo Fred, ...vengo por la muerte que sucedió
en esta cuadra. Más precisamente por la desaparición.
¿Para qué? ¿para qué? dijo Finita, ...famosas
por ello no queremos ser, así que palmas mías ¡a callar!
Fred pasó varias horas sin sacarles una sola palabra, un policía
se acercó para preguntarle ¿qué hacía en ese
lugar?, mas se alejó sonriente cuando le escucho decir que venía
a entrevistar a las palmeras. A todo esto, como todos los días,
vino la Morocha del barrio, agregó abundante agua a Finita, la
cual alcanzaba para todas las palmas, le dio un golpe suavecito y le dijo:
Sigue creciendo Fina... ¡te amo...!
Fred permanecía oculto entre la hojas y el tronco de Gruesa, la
cual ni mu le decía, pero lo cubría del sol y del frío
y de la Morocha del barrio (hija del Negro que nunca vimos), aunque se
dijo: no estaría tan mal para la Morocha este pelirrojo Conjunto
de células blancuzcas y coloradas. Indaguemos..., dijo Gruesa,
ya harta de callar. ... Seguramente a su señora e hijos, una palmera
no les falta en su jardín, ya que ...
Por si acaso deseas saber, yo no soy casado, ni tengo hijos, ni estoy
enamorado de nadie. ¡Oyeron las cinco!
¡Ah!, exclamaron al unísono.
Por favor ... dijo Finita, ... si se muere de hambre después de
tantas horas sin comer, hágalo donde están los Palos Borrachos,
no acá a nuestras raíces.
¡Por fin hablaron! dijo Fred. Ya me estaba durmiendo debajo de Gruesa
que es tan caliente y apacible.
Exactamente, usted lo dijo, por ello la parejita de atrás, siempre
viene y se recuesta contra Gruesa, y yo Mediana, me muero de envidia al
ver lo cariñosos que son. Ili tiene la misma edad que Abel, nacieron
en este barrio, ¡son muy apasionados!
Cuenten del asesinato, dijo Bajita, si bien soy la menor, esa historia
merece ser contada a Fred, para eso vino. Pobre Fred, no es cierto Fred,
¡que sí!
Empecemos pues, ¡está decidido! y una a una dijeron: yo medía
1 metro en ese entonces, yo 80 cm, yo 70, yo 60 y yo por supuesto no había
emergido del suelo aún. Recuerdo, dijo Alta, era el mejor barrio,
en realidad para nosotras era la mejor cuadra del barrio en la cual fuimos
plantadas. Sí, y allí estabamos nosotras creciendo, conociendo
a cada frentista, a cada vecino. Acá conocimos a Potenti. Era el
caballo del Cartonero que pasaba todas las noches y nochecitas, pobre
Manuel.
Mediana, nostálgicamente continuó diciendo: Pero... sucedió
lo que sucedió, y se tornó el barrio mas triste hasta hoy.
Antes pasaba la banda, el afilador de cuchillos, el huevero y su cumbia,
el sodero, mas todo lo que emitía música fue, desde ese
hecho, como prohibido. Hoy estamos en silencio, hasta los pájaros
lo cuidan en ésta cuadra. Nosotras parecemos cruces clavadas indicando
la tragedia. Potenti, nos contó parte de su secreto para evitar
nuestra muerte.
¡Era bellísimo! recordó Gruesa, ... ¡era lo
mejor! Fausta vino al barrio con Ignacio, ambos nos plantaron, ¡como
si lo viera hoy!, era un día primaveral. Eran recién casados,
por la calle de tierra pocos autos pasaban, por suerte. En el otoño
nació el bebé, 25 días estuvo en el barrio, luego
desapareció. Bomberos, policías, curas, monjas y doctores,
iban y venían. Ahí fue cuando aprendimos a hablar, el Alba,
suceso maravilloso, nos enseñó, necesitábamos al
menos comunicarnos entre nosotras. Sí Bajita, fue muy triste, es
como si de pronto cuando vos alcanzabas apenas tus 30 cm desapareces de
tu agujero, de tu lugar y nosotras sin saber cómo, ni quién
fue.
Bajita, desprendía pequeñas gotitas de agua, estaba muy
emocionada, le temblaban las hojitas.
Fred, ¡está algo tenso!... dijo Mediana, ... y nosotras algo
exhaustas. ¡Tomemos un respiro! Ahí viene el Sol, nuestro
padre, ...esperemos que hoy no esté tan caliente, ya le dijimos
que no joda con tanta calentura.
¡Viva la vida! dijo Finita. Vaya y vuelva cerca de las 2 de la madrugada,
a esa hora, solo se escucha el ron ron de don Héctor. Descansemos
dijo Gruesa, que el sol y nuestras células trabajen. Y enmudecieron
las cinco hasta las 2 de la madrugada.
No obstante su mutismo, Fred les hablaba, las dejaba un rato, luego volvía.
Las observaba atento y notaba que transpiraban cuando pasaba una camioneta
con todo su hollín, un colectivo que las aturdía, un chico
que las apuntaba con un cortaplumas. Fred comprendió que todo esto
las molestaba, las hería de algún modo y él también
lo sentía al estar allí.
A las 10 de la mañana igual que el día anterior y el posterior
Fred oyó una leve y celestial música. Duraba 8 minutos y
salía desde el altillo de la casa de Fausta. En ese momento él
sentía algo especial y sospechaba que las palmeras encantadas también
lo sentían, es más, parecía que toda la cuadra durante
8 minutos se transportaba a un tiempo que él parecía recordarlo,
pero no lo podía definir. Las cinco, en verdad no dormían,
observaban y especialmente Gruesa, Finita y Alta le prestaron más
atención a la cara de Fred durante esos 8 minutos, que ellas en
29 años nostálgicamente escuchaban día a día.
Potenti les solía decir: "es el sonido de un piano afinado
como ninguno en la ciudad y tocado por un alma buena, el alma de Fausta".
Las palmeras como eran atentas, estáticas y perennes en esa acera,
oían diariamente decir de Ingnacio cuando llegaba del trabajo a
su casa: ¡Mi alma! ... Fausta, ¿cómo estás
hoy? Bien Ignacio, bien. ¿Terminaste algo hoy? decía Fausta.
Y dependía, a veces era un sí, otros un: hoy no, mi alma.
Ignacio tenía un trabajo único y muy placentero, pero algo
pesado, sobre todo en verano, ya que era artesano en vidrio y fabricaba
maravillosas obras. Sabía combinar exactamente los colores, las
formas y los tamaños.
Fred esperaba ya casi impaciente las 2 de la madrugada. La Luna en cuarto
creciente les marcó la hora y las Palmeras encantadas, se estiraron,
desplegaron sus hojas y estuvieron listas para seguir la entrevista. En
realidad Gruesa, Finita y Alta se habían vuelto las más
ansiosas y así lo demostraron al hablar primero y al mismo tiempo,
diciendo: Buenas, ¡empezamos!
Esto llamó la atención de Fred, pero también de Bajita
y Mediana.
¡Perdonen! dijeron las tres.
Digo..., mencionó rápidamente Finita: ...el cansancio de
venir de tan lejos, tan lejos, pudo haberlo agobiado y no permitirle tener
mucha lucidez para esta entrevista, que supuestamente, nos haría
famosas... ¡Mediana! ...por favor dale uno de tus cocos más
nutritivo y energizante, Fred lo necesita.
Le doy uno mío, dijo Bajita, está en punto caramelo, toma,
toma, Fred y lo dejó caer entre sus manos.
Fred, sonriente y agradecido, les dijo: Vengo de lejos, sí, según
dicen los de allá: "de donde nace el Alba". Luego cortó
el coco y lo engulló plácidamente .
En tanto Finita y Alta en voz muy baja y entremezclando sus hojas, se
preguntaron: ¿No te recuerda a alguien? ¡Sí!... contestó
Gruesa, que las oyó, y siempre estaba lista aunque no lo parecía
.
¿Qué alboroto hay allá arriba? Acotó Mediana,
siempre mesurada y equilibrada, y por ello el viento poco la hamacaba.
En tanto Bajita observaba a Fred, casi extasiada al verlo comer su coco.
Después te contamos Mediana, pero... mira a Bajita, parece enamorada,
... ¿no te recuerda a mí cuando era joven y veía
a Ignacio con su regadera a mis raíces?
Dime ... dijo Mediana, ¿yo estoy equivocada? Pero ... es raro que
me equivoque ...¡Cuidado con lo que vas a decir! gravemente asestó
Gruesa. Digo yo... insistió Mediana, .... ¿estoy equivocada
o este Fred es muy parecido a Ignacio cuando vinimos al barrio?
Pero Fred no les prestaba atención, seguía disfrutando del
coco tan dulce como un caramelo y decía: ¡Lo dulce me pierde!
Bajita (Bajita ni les cuento como se puso de contenta, después
de todo era su coco).
Y Gruesa mirándolo de reojo, al cielo susurró: sus modos
son bien parecidos, Ignacio, dice lo mismo! Y repitió lo que él
les decía desde que daban frutos: "Disculpen si las lastimo
al sacarles un coco, pero... lo dulce me pierde!”
Me cacho, dijo Mediana, ¿Fred es Orito? ... Alta tú que
estás en las alturas ¡dime, que mi conclusión es cierta!
Alta suspiró tan profundo y exhaló tan fuerte, que el Viento
que pasaba se detuvo y preguntó: ¿Puedo ayudar en algo?
¡Sí!... dijo Finita en su tono agudo, ... no se vaya, pronto
seremos famosas y si usted se queda y nos ayuda, probablemente también
lo sea. ¿Y yo?, preguntó el Sol. ¡Sí, tu también!
Le dijo Gruesa; y de lejos la voz cálida de la Luna les llegó
diciendo: ¡No se olviden de mí, que aunque no me vean siempre
estoy! ¡Y yo! dijo la Nube ... si el señor Viento me lo permite,
me quedo cuanto ustedes necesiten. Por supuesto que se lo permitiré
señora Nube, dijo el Viento.
Alta, temía dar una respuesta falsa, pero estaba tan segura, y
escuchaba decir a Gruesa: ¡Es él cuando era joven! ... ¡si
Potenti lo viera, nos lo diría con seguridad! Alta por favor, respóndeme
Alta (pobre Alta, estaba más chica que nunca).
¡Exquisito su coco Bajita! ... prosigamos con la entrevista, ahora
que ya estoy más vivo.
¡Siiii! Contestaron las cinco ahora más interesadas ellas
que él.
¡Oh! dijo Fred, veo que están más interesadas y confiadas.
Entonces qué pasó con el asesinato...
¡No fue un asesinato!... dijo Mediana, ...estamos más seguras
que nunca.
Aún no lo afirmes tanto, asestó Alta, pero parece con gran
seguridad que no hubo un asesinato. Además nunca encontraron la
evidencia, ¡o al menos no fue seguro que fuera la correcta!
Las cuatro estaban desesperadas, ¿cómo seguiría esto?
se preguntaban.
Bajita, algo empezó a sospechar y se decía: ¿Será
porque mañana es la procesión, y se cumplen tantos años?
Van con tanta Fe... y le preguntó a Mediana: Dime ¿Cuántos
años hace de esta procesión?
Muchos, muchos, precisamente... dijo Finita, ... 30 años. ¡Exactamente
30! Bajita mía, reafirmó Mediana.
Así que mañana está la conocida procesión
¿y a ustedes les molesta o les agrada?
Nos encanta, dijo Bajita . Además, agregó Finita: Siempre
sacan alguna foto y nos ven en todos los diarios y programas de TV. Y
ese día vemos al magnífico Potenti ataviado y tirando del
carro con la Virgen, agregó Mediana.
¡Veamos! esta procesión surge después del asesinato,
¿no?
¡Ya le dijimos no fue un asesinato!
Sí, ¡hubo un hombre preso!
¡Pero mañana sale! dijo Gruesa. Estoy segura como mi tronco
y mis raíces.
¿Sale mañana? No, no, es perpetua la condena...
... ¡No si se demuestra lo contrario! mi estimado Fred.
A todo esto, ya hasta la Tierra estaba prestando atención y hacía
callar en su interior a todo aquello que pudiera entorpecer lo que estaba
sucediendo o pudiese suceder. Y a través de su contacto con las
palmeras dijo: "Detendré mi marcha si es necesario, por defender
una causa justa y una Fe tan grande".
Digo yo, Orito la....
¿Cómo sabes mi segundo nombre Gruesa? dijo Fred
¡No, no! disculpa sólo mencione ese nombre por... ¡por
casualidad!
¡Orito! Qué bello nombre Fred, ¿es cierto? ¿te
llamas Fred Orito?
Sí Bajita. Según mi santa abuela mi padre murió a
los pocos días que yo nací y ella fue la que me crió
en la Aldea, porque mamá no tuve, se fue con otro hombre mi bien
yo nací y jamás la conocí. De ella sólo me
quedó una batita celeste bordada en hilo con el nombre: Orito,
y que mi abuela la guardó con mucho esmero, sabes, aún la
tengo.
¡Hay que triste! Que historia tan triste, decía Bajita, Mediana
dale un coco de los tuyos, así se repone de esa congoja.
Mediana, le largo un buen coco, Fred Orito parecía muy feliz y
palmeó a cada una suavemente, tal que Finita y Gruesa aflojaron
sus hojas y desmayáronse de contentas por un instante. Las palmera
estaban tan elocuentes ese día, y Fred Orito tan apacible y feliz
que se olvidaron de la hora; cuando de pronto empezó a escucharse
esa música suave y bella. Fred enmudeció y las palmas que
preguntar no podían, se decían ¿Cómo seguimos
ahora? Durante 8 minutos permanecieron calladas, era sagrado el momento
y todo en la cuadra se retraía a 30 años atrás.
Y
así ... mientras la pobre Mediana sostenía a Fred con sus
hojas para que no se desplomara al suelo, Alta, la mas anciana, empezó
a contar la historia, prosiguió Finita y luego Gruesa. Bajita lloraba
cada vez más y sus lágrimas eran tantas, que la Nube se
hizo más y más grande.
"Fue
a los pocos días de haber nacido el único hijo de Ignacio
y Fausta. El es y será nuestro tesorito, dijo el Padre...Pero,
agregó Fausta, ese sentimiento será un secreto entre nosotros
dos... y por ello... le diremos Orito. Eso lo dijeron acá frente
a nosotras el día que lo sacaron a tomar sol y sombra. Nosotras
lo oímos y recordamos que en su batita celeste estaba bordada la
palabra: Orito.
Fausta era una madre feliz y día a día tocaba a las 10 en
el piano la misma música para su bebe. En gratitud a esta bendición
del Cielo, esta pareja peregrinó por primera vez con su Orito desde
la casa con altillo hasta la Capilla. Mas, al mes cuando todos dormían,
desde los astros hasta nosotras, Orito fue raptado. Les fue pagado el
rescate, mas nunca volvieron a verlo.
Amor en cruz el de Fausta e Ignacio, toda la cuadra se vistió de
dolor, nuestras hojas eran tan péndulas y mustias que dábamos
asco. El Viento se quejó durante 40 noches por haberse dormido
en ese fatídico día y las nubes se lamentaron con lluvia
por muchos atardeceres, al no haber estado presentes. Ni la Luna, ni el
Sol supieron explicar el rapto, y la señora Tierra ocupada en sus
profundos problemas, no registró lo sucedido sino después
de acaecido".
"Mas
un día, prosiguió Finita, el Alba, que viene de muy lejos
(de tu Aldea dijiste Fred!, añadió Bajita) envolvió
a Fausta y a Ignacio en una blanca luz de esperanza. Ese día ambos
se juraron fidelidad y amor en esta vida para soportar tremendo dolor.
Pero ellos percibieron que Orito seguía vivo. Es así que
Fausta nunca salió de su casa, ni dejó de tocar en el piano
la misma melodía a la hora que supo tocar en los pocos días
que estuvo con su tesorito. Desde entonces, peregrinan todos los años
recordando el nacimiento de Orito y pidiendo por el regreso de su sol
y sal de la vida".
"Fue
involucrado en el hecho el pobre Manuel, continuó Gruesa, el cartonero
que tenía a Potenti, pero nosotras sabemos que él no fue.
Fue un maléfico personaje, que murió en una reyerta a los
pocos días del rapto y no alcanzó a desmentir la mentira
que dijo a su madre allá en la aldea lejana dónde lo había
escondido: que el niño era su hijo y que la madre lo había
abandonado. El niño, parece entonces que fue anotado por su abuela
como: Fred Orito ..."
Finalizó
el relato, así como empezó, sin pausas y sin aclaraciones.
¡Fred,
conoce ahora la historia!, es su historia, tiene la oportunidad de enfrentarla
y darla a conocer en su prestigiosa asociación, ...si quiere...¡o
no! Nosotras,.. agregó Gruesa, ...sus amigas le queremos pedir
algo muy importante...nosotras las palmeras, que somos parte de esta Tierra,
que amamos esta cuadra, que por 29 años no hemos visto a Fausta
y sabemos del amor de Ignacio hacia ella.... nosotras las pobres palmeras,
que vemos año a año la peregrinación de mucha Fe
de los pocos vecinos que aun quedan y acompañan a Ignacio hasta
la Capilla...nosotras que parecemos altivas y altaneras, ...no somos mas
que unos vegetales que crecemos para ustedes y formamos parte del universo,
le pedimos ... no nos abandone esta noche y mañana a la 10 cuando
pase la peregrinación, y en ella vaya Potenti, junto a su Padre
y los Vecinos que lo siguen; nosotras le pedimos...
prosiguió Gruesa porque ya Fina estaba doblada en dos, Alta parecía
embutida y Mediana cobijaba con más fuerza a Fred Orito, ...y Bajita
lloraba y no dejaba de llorar,
...Yo, en nombre de las cinco,... y de los astros ...agregó el
Sol... y del Aire, el Viento y el Agua agregó la Nube. ...¡Bueno!
entonces en nombre de Dios y de la Madre Naturaleza, le pido que mañana
a las 10, se asome por la ventana del Altillo de donde se oye la melodía
de Fausta y enfrente el rostro de su madre.
Usted, dijo Mediana, es el niño raptado hace casi 30 años,
y esperado por sus padres y por toda la Naturaleza que lo rodea.. ¡Y
también por nosotras! apenas decía Finita.
A todo esto, de la pobre Bajita casi sin voz se le oyó decir: ¡No
me falles! ¡vos sos remasa!
¡Háganos
el milagro! anímese, créanos, la Fe, la Esperanza y el Amor
existen, hágalo posible joven, le dijo sólidamente la Tierra.
Mañana todos estaremos de su lado, murmuró cálidamente
el Sol.
Hágalo posible Fred Orito, y seremos famosas, mencionó Finita,
llorando como loca.
Fred
estaba atónito, mudo, la Tierra lo sacudía de tanto en tanto,
y Fred aun se sostenía de Mediana. Se acercaba el Alba, quien preguntó
primero a que velocidad debía venir, por que ya estaba al tanto
de los hechos sucedidos. Todo era una espera, interminable espera. Alba
llegó radiante, bella, silenciosa.
Fred
Orito no hablaba y estaba fuertemente agarrado a Mediana; Bajita le ofreció
un coco, pero por tanta angustia se le habían puesto amargos. Los
de Mediana estaban algo agrios y los de Alta y Finita tan altos y sensibles,
que al caer se romperían en pedazos, y el único que tenía
Gruesa era muy grueso. Pobres palmeras tan encantadas y hoy tan inútiles
o tan útiles. Llegaba la hora y Fred Orito no se soltaba de Mediana.
Es más, cada vez se aferraba con mas fuerza a su tronco.
¡Se
están reuniendo...! dijo Alta, ...¡se acerca la hora!
Dios mío! decía Finita, ...haz algo, haz algo, y ...también
haznos famosas. ¡No, no! ... perdón, perdón haz lo
posible, pero hazlo.
Bajita, pobrecita había juntado sus hojas y era un solo rezo hacia
el Cielo, nunca había estado tan callada, quieta y sorprendida.
¡Nube! ¡Nube! tú que eres tan ocurrente ¿no
se te ocurre nada hoy? acotó Gruesa.
¡Ay!... Exclamaba Alta, ya sale Ignacio, ya vino Potenti, ya están
los 10 Vecinos. ¡Mediana!.. ¿Fred murió?... ¡no
se escucha!
¡No! ¡No! ¡Aún no! ... puedo sentir su sangre
como un volcán, Alta, sus manos queman
mi tronco.
Aguante, Mediana, aguante, sostenga a Fred! ... en tu tronco quedarán
imborrables sus manos, decía Gruesa.
Fotos, fotos... murmuraba ya sin aliento Finita
¡Sale de la esquina la procesión!.. ¡se acerca, se
acerca! ... divisaba Alta desde su altura.
¡Estoy exhausta!... ¡no puedo sostenerme en pie! apenas decía
Finita.
Llega
el pequeño grupo de Vecinos. Al medio iba Ignacio, al frente nuestro
antiguo Caballo magistral que llevaba a la Santa Virgen de Guadalupe.
Se detienen frente a la casa con altillo. Entre procesión y casa,
al medio las palmeras encantadas, y Fred seguía oculto y aferrado
ya sin fuerzas a Mediana.
Se oye el piano de Fausta, ... mas la Nube ocurrente, impaciente y vital
dice casi como ordenando: Sol hagamos lo nuestro... ¡y veamos!
Deja así caer su Lluvia, la cual, dolorosamente es atravesada por
los rayos del Sol; entre Mediana y el Altillo se dibuja el Arco iris,
la Tierra con un temblor desprende a Fred, que cae sobre ese mágico
camino, y el atento Viento lo empuja hasta el Altillo. De la Luna llegaban
perlas alunadas. Toda la procesión vio el milagro.
Amigo:
como siempre, la Naturaleza juega en favor de los buenos y desposeídos,
sólo fue cuestión de tiempo y de compartir con ella la dicha
y la desdicha, la potencia y la impotencia, ... y así nunca serás
un extraño sin tierra y sin padres, sos parte de ella, basta sentirlo.
Y... finalmente saldrás en las fotos como salieron Alta, Gruesa,
Bajita, Mediana y Finita, además del Arco iris, la Nube, la Tierra,
el Sol, la Luna, el Viento y el resto de los Conjuntos de células
semiorganizadas como Vos, que integran la diaria procesión de la
vida... y por supuesto nuestro magnifico Potenti, o sea: nuestro Ángel
de la Guarda.
¡Ah!... ¡y seremos famosas! ... digo famosos, pero... ¡por
buenos!
Rosado y colorado este cuento se ha terminado.
Alberto
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